Ejercicios de larga duración

Siempre se ha dicho que la pasta ha de quedar “al dente”. Pero, ¿qué quiere decir esto? Se define así a la pasta que está cocida por fuera y en su interior una pequeña parte queda como semicruda, lo que hace que resulte ligeramente dura al masticar.

Por ello, algunas personas prefieren tomar la pasta más cocida. No obstante, cuando se hace referencia a la alimentación del deportista, no se trata de cocer la pasta al gusto del comensal. La forma de cocinar la pasta cobra especial importancia cuando ello puede afectar al éxito de la competición.

Para ejercicios de larga duración, como una maratón o una carrera ciclista, conviene tomar la pasta “al dente”. Cocinada de esta forma el índice glucémico es bajo y se mantienen más estables los niveles de glucosa.

Este índice es una medida que relaciona la cantidad de azúcar que se aumenta en la sangre, en las dos o tres horas posteriores tras tomar alimentos ricos en carbohidratos. Con la pasta “al dente”, el propio organismo administra sus reservas y va liberando los hidratos de carbono de la pasta de forma progresiva.

En cambio, si la pasta queda demasiado cocida, el índice glucémico es superior y la glucosa llega antes a la sangre. En este caso, si el ejercicio es de larga duración, el deportista puede correr el riesgo de cansarse antes de tiempo. El inconveniente que presenta la pasta “al dente” es que resulta ligeramente más difícil de digerir que la pasta muy cocida.

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